El 25 de junio de 2026 quedará ya ligado a la historia de la Fundació Miquel Navarro. Tras años de trabajo, ilusión y compromiso institucional, la Casa Taller abrió oficialmente sus puertas en Mislata, convirtiéndose en el lugar desde el que preservar, estudiar y difundir el legado de uno de los escultores más relevantes del arte contemporáneo español.
Con el propio Miquel Navarro y Carlos Fernández Bielsa – impulsor del proyecto y presidente de la fundación en calidad de alcalde de Mislata- ejerciendo como anfitriones, el acto oficial también contó con la participación de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, en representación del gobierno estatal, y de la secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat Valenciana, Marta Alonso.

Más de 300 asistentes se contabilizaron en este evento que reunió a representantes institucionales, personalidades del mundo del arte, la cultura y la política, además de amigos, familiares y vecinos de Mislata, la ciudad donde Miquel Navarro nació, continúa viviendo y donde ha desarrollado buena parte de su trayectoria artística.

La elevada asistencia puso de manifiesto la enorme expectación que había despertado la apertura de este centro por quienes han seguido durante décadas la obra del artista.

Tras esta puesta de largo institucional, la Fundació Miquel Navarro está trabajando en desarrollar el programa de actividades y un régimen de visitas adaptado a las características del espacio, que permita al público disfrutar de la singularidad de su propuesta museística a la la vuelta del verano.
Un taller y un hogar convertidos en museo
La jornada comenzó con un pase para los medios de comunicación en el que Miquel Navarro y Carlos Fernández Bielsa guiaron personalmente a los periodistas por unas instalaciones concebidas para ofrecer una visión completa de más de medio siglo de creación artística.

La Casa Taller ocupa el mismo edificio que, desde los años ochenta, ha sido el lugar de trabajo donde Miquel Navarro ha concebido y producido algunas de sus obras más emblemáticas.
Lejos de transformar radicalmente el inmueble, el proyecto de rehabilitación, financiado por la Diputació de València y proyectado por Nebot Arquitectos, ha respetado su carácter industrial, conservando los elementos arquitectónicos originales que forman parte de la memoria del lugar y de la propia historia creativa del artista.

El resultado es un espacio de cerca de 1.000 metros cuadrados que mantiene intacta la esencia del taller mientras incorpora las condiciones museográficas necesarias para garantizar la conservación, investigación y difusión de la colección de la Fundació. La adecuación del edificio ha sido posible gracias a la financiación de la Diputació de València, dentro de su apuesta por la conservación del patrimonio artístico valenciano.
Más de 400 obras para recorrer toda una trayectoria
La colección permanente reúne más de 400 obras donadas por el propio Miquel Navarro, permitiendo recorrer cronológicamente las distintas etapas de una producción artística que abarca más de cinco décadas.
Esculturas, fotografías, acuarelas, dibujos, serigrafías, pinturas, collages y obras audiovisuales dialogan entre sí para ofrecer una visión amplia del universo creativo del artista. A ello se suma un espacio dedicado a la investigación y documentación, una biblioteca especializada, una sala para exposiciones temporales —que inaugura su programación con la muestra La Lluna—, así como la impresionante nave principal, donde conviven algunas de las esculturas monumentales más representativas de su trayectoria con proyecciones audiovisuales y una propuesta escénica creada específicamente para este espacio.
«Que mi obra esté reunida»
Durante la presentación, Miquel Navarro explicó el profundo significado personal que tiene este proyecto. Para el artista, la Casa Taller supone la posibilidad de mantener reunida una parte fundamental de su producción y permitir que pueda entenderse en toda su dimensión.
«Que mi obra esté reunida, que no esté perdida y que se pueda hacer una lectura coherente.»

Con estas palabras resumía el sentido último de una iniciativa que trasciende la creación de un museo para convertirse en un espacio donde comprender la evolución de un lenguaje artístico absolutamente singular.
El propio artista adelantó además que la exposición permanente irá renovándose periódicamente con obras conservadas en sus almacenes y que el centro acogerá también exposiciones de otros creadores, favoreciendo el diálogo entre distintas generaciones y disciplinas artísticas.
Un proyecto cultural para el futuro
Durante la inauguración, Carlos Fernández Bielsa destacó la importancia que supone para Mislata y para la Comunitat Valenciana la apertura de un museo dedicado a uno de los artistas españoles de mayor proyección internacional. Asimismo, subrayó la voluntad de que otras administraciones se incorporen de forma estable al sostenimiento de la Fundació para consolidar un proyecto cultural de largo recorrido.
La Casa Taller nace así como mucho más que un espacio expositivo. Se convierte en un lugar vivo, pensado para la investigación, la educación artística, la celebración de actividades culturales y el encuentro entre creadores y ciudadanía. Un espacio donde el legado de Miquel Navarro permanece unido al lugar en el que fue concebido y desde el que podrá seguir inspirando a las generaciones futuras.
Las primeras impresiones: un espacio que emociona
Entre los numerosos comentarios que el equipo de la Fundació recibió al término de la inauguración, se repitieron algunas impresiones que resumen con claridad la reacción del público ante la visita. Muchos asistentes destacaron que se trata de «un espacio con mucho encanto», subrayando la singularidad de un lugar que conserva la huella del artista y la convierte en experiencia museística.
Otros señalaron que «no tiene nada que ver con otros museos», poniendo en valor precisamente aquello que hace única a la Casa Taller: su carácter íntimo, su autenticidad y la posibilidad de recorrer la obra de Miquel Navarro en el mismo entorno en el que fue creada.
También hubo quien expresó con emoción que «era necesario algo así, Miquel se lo merece», una frase que resume el sentimiento compartido por muchos de los presentes y que refleja el reconocimiento a una trayectoria artística excepcional, profundamente vinculada a Mislata y a la historia cultural de nuestro tiempo.
Porque pocas veces un artista tiene la oportunidad de abrir las puertas del mismo lugar donde imaginó, construyó y dio forma a su universo creativo. En breve, ese universo podrá recorrerse en Mislata.